Durante casi un siglo, los antibióticos han sido la piedra angular de la medicina moderna, transformando enfermedades antes mortales en condiciones tratables. Sin embargo, esta "edad de oro" se enfrenta a un final inminente. Debido al uso excesivo y erróneo de estos fármacos, tanto en humanos como en la industria agropecuaria, las bacterias han evolucionado para sobrevivir a nuestros mejores tratamientos. A medida que los microbios desarrollan mecanismos de defensa —desde escudos moleculares hasta la capacidad de "expulsar" el medicamento—, nos acercamos peligrosamente a una era post-antibiótica. En este escenario, procedimientos rutinarios como una cirugía menor, un parto o una quimioterapia podrían volverse letales debido a infecciones imposibles de curar.